24/07/2020

La Empresa Familiar: Doce Claves para el Éxito (8 de 13) Clave 7ª: “Potenciar la comunicación entre los miembros de la familia”

Escrito por: Rafael Rodríguez Díaz y Jacqueline Rodríguez Cabrera

Empresa familiar

Tal y como vimos en el primer artículo de esta serie de trece entregas hay doce claves para el éxito de las empresas familiares, siendo la séptima de ellas: “Potenciar la comunicación entre los miembros de la familia”, que es la que presentamos a continuación.

Esta clave y las once restantes se desarrollan ampliamente en nuestra obra La Empresa Familiar: Doce Claves para el Éxito, tanto en su versión audiovisual como en la versión escrita (libro), que podrá encontrar a través de nuestra web naruconsultora.com.

La buena comunicación es fundamental para el éxito de los negocios familiares. Las familias que no saben comunicarse, que evitan hablar de muchas cosas, que esconden las diferencias debajo de la alfombra, están abonando el terreno para que en el futuro haya serios conflictos.

Un iceberg puede representar muy bien la forma en que se manifiestan los problemas en una familia empresaria. Lo que está a la vista es una pequeña parte de lo que realmente hay. Bajo la superficie pueden ocultarse muchas cuestiones potencialmente conflictivas que son desconocidas por muchos de sus miembros.

Para que exista una buena comunicación entre los miembros de la familia se deben asumir un conjunto de principios:

1. Existe un problema cuando un miembro de la familia dice que tiene o que hay un problema.

Ocurre con frecuencia que algunos miembros de la familia se vuelven insensibles a los problemas que otros manifiestan. Lo que hace sufrir a una persona puede no afectar a otra y lo auténticamente fundamental para la supervivencia a largo plazo de la empresa no es si objetivamente hay un problema, sino si alguien siente” que hay un problema.

2. Echar tierra a los problemas no hará que desaparezcan, sino que echen raíces y cuando broten tengan más difícil solución.

En muchas ocasiones los familiares se ven tentados a no mirar por debajo de la línea del iceberg, temiendo tener que afrontar conflictos. Sin embargo, y con independencia de que haya ocasiones poco oportunas para enfrentar algunos problemas, echar tierra a estos no es una buena idea, es más sabio intentar buscar soluciones ahora mediante el diálogo.

3. En una familia nadie puede asumir que no tiene responsabilidad en el comportamiento de otra persona.

El comportamiento de los diferentes miembros de una familia está interrelacionado. Esto es muy difícil de aceptar. Lo normal es pensar que la culpa de los problemas es del otro”, hermana, padre, tío, etc. La única actitud válida es la de asumir que la conducta que vemos en el otro es, en buena medida, un reflejo de la nuestra. Esto significa, por otro lado, que una forma de cambiar el comportamiento de otros miembros de la familia es cambiar uno mismo.

4. Mucho más importante que el problema que nos afecta en este momento es la relación a largo plazo con el familiar que lo motivó.

En ocasiones, cuando acaba de ocurrir un hecho, motivado por otro miembro de la familia, que nos afecta, es fácil que nos acaloremos por ello y hagamos planteamientos cargados de mucha emoción a esa persona. Incluso, podemos terminar al final con un problema mucho mayor que el que teníamos al principio. Tal vez hasta hayamos deteriorado en cierta medida nuestra relación con ese familiar. Las relaciones familiares se tienen que valorar a largo plazo. En los enfados se puede perder esta perspectiva. Las emociones pueden estar tan a flor de piel que puede no verse otra cosa que el agravio reciente y, de este modo, se pueda hacer mucho daño a la relación a largo plazo con ese familiar.

5. La realidad tiene muchas vertientes y ellas dan lugar a que cada persona tenga una diferente visión.

Tendemos a pensar que sólo hay una forma correcta de ver una cuestión: la nuestra. Concluimos, por tanto, que los demás están equivocados. Sin embargo, la experiencia nos indica que no hay dos personas que vean el mismo problema de igual forma.

Esta clave se desarrolla en el séptimo capítulo de nuestra obra La Empresa Familiar: Doce Claves para el Éxito, tanto en su versión audiovisual como en la escrita (libro). Ambas versiones están unificadas y se complementan, capítulo a capítulo, como base para el diálogo y la comunicación de las familias empresarias. Podrá encontrar ambas versiones a través de nuestra web naruconsultora.com.

El viernes de la próxima semana publicaremos el noveno artículo de esta serie que desarrolla la octava clave que es: Crear un consejo de administración activo que incorpore a consejeros externos”.

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